sábado, 8 de agosto de 2015

Soy el que soy. El que quiere, el que ama, el que estima, el que escapa. El que construye, el que instruye, el que acoraza y el que te abraza. Soy a veces el inquieto que se esmera por tu espera. Otras veces soy el que aprieta aquella grieta que endurece las heridas carcomidas de esperanza. Soy el que se acuesta con la mente en tu mañana sin pestañas. Un cobarde que se atrapa por la aventura de tu locura. Soy el que te piensa día y noche . Soy el que corre por los sueños  buscando la silueta que se corre. Soy quien aventura con un beso en el cuello del delito. Soy el que milita en las redes de tu ombligo. El que se apasiona. El que cree y que razona. El que avanza con dilemas, el que cree en tu sistema, el que observa y el que mira, que se enerva y se estira. Soy el simpático, el arrogante y elegante. Soy hiperkinético, el telepático y el aritmético. Soy el sociable, el que percibe y el amable. Soy el sensible, el que se alegra, el que sonríe y llora, el apacible que con fuerza aflora. Finalmente soy el que escucha, el de mal genio que como genio cambia de mirada como una estocada. Pero ante todo soy quien soy por lo que quiero y por quien ama.

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