Vienes nerviosa, ansiosa por lo que ha de suceder, amanecer con los ojos llenos de ti, plenos de alboradas, moradas en los corazones dispuestos, apuesto a que eres temerosa, cariñosa y apacible dama de la luz, el bus de la victoria recorre por mis venas, las penas latentes, patentes en los sentimientos, lo siento, te siento...te presiento. Mujer que inspiras ternura, dulzura bajo las alas del cielo, no toco el suelo de la impiedad, variedad en tus ojos, vestidos de abrojos. Resplandeciente e impaciente, las manos pegajosas, sofocas el viento de la aventura, me miras como mar a su espuma, se esfuma el ayer, estás, existes, sonríes, callas, lloras, la playa que añora un beso cautivo, exiliado en el olvido del pasado, desolado y exclusivo manjar de piel con sabor a miel. Sentada en el paraíso de la vida, observo la caída de tus párpados incandescentes, decente la boca del placer, que hacer? Confío en la belleza de tus labios, sabios los pájaros al oído que murmuran un te quiero abundante en pensamientos. Mar de gente observan la llegada del amor perdido en un desamor, eres un primor, una estrella, una vertiente de enlaces al amor. Mirada que sobrepasa la barrera del no quiero, llorar por lo que anhelo es mi flagelo. Eres la misma que habitaba en mi inconsciente porque ahora estás presente, preparada, desconfiada pero vigente. Llanuras de emociones se encuentran en un abrazo, los brazos pequeños al sentirte, al tocarte, al mirarte...al contemplarte. Los ojos puestos en la ilusión de la vida, en el bosque de tus entrañas, en la pasión de tus palabras, en la lengua del respeto, en los ojos de tu fragancia. Reloj que no marcha, que fascina tu entrada, que alucina tu imagen, que observa la continuidad de tus pasos, que no pasa, que hiere la soledad del sentimiento. Por verte di lo que fuese, por volver hacerlo daría lo fuera, afuera los desahucios y bienvenida a mis canciones. Por un castillo, por un roce, por un pistilo, por una flor que encanta, con su hermosura, con su elegancia. Mariposa del presente ven a la sensualidad del carisma, ten piedad, cariño, te quiero como un niño, como pájaro a su cielo, como el beso a sus labios. Por tenerte, por caminar, por vestirte de canciones, por marcharme con ilusiones, por hablarte, por escucharte, por sentirte, por pensarte, por darte gracias, por llenarme, por llamarme, para cambiar de estilo con tan sólo contemplarte... por un café y alucinaciones. Hojas que se deslizan al escribir, blancas y puras, nobles y dispuestas, que saben de lealtad al momento de frialdad. Dedos descontrolados, agitados pero consolados, que te ayudan, y que nacen. La tierna flecha del amor ha envuelto la avidez de tu alma, la calma en dos cuerpos supuestos de soles y manantiales, radiantes de flores celestiales sonrientes de tu hermosura, procuras un silencio, diligencia he de soportar con altruismo, con resiliencia, con la paz de la ignorancia, con arrogancia sencilla, con sencibilidad, con tu amor y tu bondad...

No hay comentarios:
Publicar un comentario