Eterno sendero del avivamiento continuo y majadero, latente pudor que escabulle la sombra del temor, oído con un singular soneto, tormento que alumbra lo inexplicable...un pensamiento y comienzo a soñar...
Pensar que la vejez de la adolescencia a veces te madura con inmadurez, te perdura con regocijo, te alerta con despamapnate sonido de la vida, un risa que cautiva las paredes de la soledad, una caudalosa lluvia de mar en los ojos, de recuerdos, por desacuerdos, por intentos, de la caída, de la peliroja, de la atrevida, de la sin vida. Es eso lo que viene a mi mente, una exactitud de mujer, una silueta rondando mi ser, una hoja al viento, una herida, una montaña, miles de soles, lunas y estrellas te destellan de la infinita fragancia a piel carmín. Una aventura que sólo duró unos día, que parecía eterno, que sucedía al momento que padecía de dolencias inexistente, pero latentes al amor. Una mirada que se enseñoréo de mi corazón, que acostumbró al color, que atravesó bosques de hielo, que me abrazó como ejemplo, que deshecha lo que pienso, que recuerda lo vivido, que anhela volver contigo. A veces es mejor parar, pero ahora no. Porque me diste mi tristeza y mi alegría, me alargaste los días, nunca se nubló contigo, nunca un adiós fue para irte, jamás te ví lejana, cercana a tus labios sabor a fruta fresca, ojos que siempre mataban al verte, una sonrisa de fábula, una carita de tierna que me sonrojaba, un beso que me callaba, me seducía, me acercaba al amor, me angustiaba de calor. Un respeto por aquella dama, a quien recuerdo con simpleza, a quién tributo mi nobleza, aquella dama que existe, a esa abismante figura del presente...sí, es presente, a los días que estuve con ella, al edificio que se glorificó al saber que existimos, al conocernos, al mundo, al géligo invierno de esas vidas, a tú templanza, a tu belleza, a tu aspereza, a tu orgullo, a tu cambio, a tu querer. No estás, y lo sé, te quize mucho, pero ya no lo es, lo que pudo haber sido mas no dio para todo, caímos en un lodo de irregularidades, un lobo te robó y eres presa fácil de él, te atrapó y te convirtió en esclava de su amor. Me ganó, tenía avanzados pasos de juego, mas yo no lo estaba haciendo, te estaba queriendo, pero te atraparon y te volvieste una locura, te defraudaste como ninguna, te cegaste por el brillo de su crueldad, te vanidaste con su maldad y a pesar de todo, siempre te recuerdo, porque desde entonces siempre te encuentro, en mis sentimientos, en mis plegarias, en mis sábanas, en las noches, en mis desolaciones, en mis canciones, en tus canciones, en los aires, en los mares, en los valles, en las calles, porque aunque no fuistes del todo sincera, siempre allí estuve, y te quise con desmanes y con sabiduría, con diazepanes y algarabía, con arrogancia y petulancia, pero ante todo con agilidad y con callar, con debilidad y con amar.
