jueves, 10 de noviembre de 2011

Confusión...

Con ganas y desganas de tener lo incompatible. Eres no corruptible de competencia fémina y deidad. Belleza que auguria la agonía de los sentidos, acuestas las puestas del sol cálido en la frente del soldado en batalla, los fierros del temible arco de la victoria, la escoria del ayer, un presente en quién creer.  Observas  espeluznante lo desvalido de tu imagen, no sabes lo que escribes con la pluma del paisaje, verdad por venir, alguien a quien percibir, calor en los ojos, ardor y pudor, lágrimas de sudor, poniente se esconde la puesta del sol. Tornasol de vientres en guerra, la tierra convive con la seda del murmurar, cantar a los aliados de la peste aislada de deshonra, la honra por descifrar, un mar con secretos que no tiene el invento de profundizar, la imagen gloriosa de la silueta con pirueta, con armonía de melodias, con tormentos de algarabías, con llantos en la cúspide del manantial, celestial manjar a mis labios, fresa roja que enrosca mis dedos desolados, asolado prevenir del venir a mi alma, la calma que no existe, inexiste la seducción a los vientos, siento que los árboles golpean mi cabeza, despierto, te miro, suspiro con tu respiro, relajo al suavizarte, contemplarte es mi atención, con los rieles de mi canción, frustrante relación con la soledad, con la zarza que da espinos, mas no da su fruto, qué bruto pensamiento! Mírame cada instante, conóceme bella al instante, duerme para mí, baila a los ángeles, estírate y reposa junto a los surcos vírgenes de pureza, déjame la belleza de tu naturaleza, tus labios que gotean el manjar de las diosas, odiosa es la ventizca a las plantas, tus flores renacen y florecen con tus pétalos de mujer, la miel a mi lengua, el gusto que no disgusto, pámpanos desbordantes que apresuran tu diamante, estoy hablando de tí mujer andante, una amante a mi pulsor, a mi latido, a mi dulzor contigo, leal candor de trigo, te admiro, te beso... mas nunca me dejes ileso.