viernes, 30 de septiembre de 2011

Mi vida.

Mi vida. Apagada de la luz se encuentra el pétalo que cubre la miel de tus labios, burbuja que despierta al abismo impaciente de tu manto divino. El vino del presente que mira con anhelo tus destellos de flor que marchita no marchita en mis pensamientos. Te siento como párpado que pestañea de tensión, prisión que no aguanta, desmanta la roca del ayer, placer a mis ojos con tan solo mirarte, contemplarte es mas que satisfactorio alucinante, desplante de tu pelo que cubre el vaivén de tu cielo ocaso, despacio en el espacio de dos mundos, inmundo no conocerte en otra vida, diva que aprieta mis latidos, sentidos que atesoran las arboledas de tu paraíso, calipso y rojo  los labios, sabio el hombre que no teme al desierto, abierto en un eclipse de rabia, carisma deslumbrante, el sol abrumador, la soledad, la bondad, tu lecho es mi pecho, te estaco, destaco los lirios de tus cabellos, besos al aire, desaire a la montaña del abismo. Lejana mirada que penetra el caucásico polos iguales, te quiero, te pienso, mujer de las llaves cerradas, tal vez una dulce alondra errada, te espero con esmero a tus brazos, estréchame tus lazos de sudor, los mezclaré con la sabiduría del querer. Lejana a mi carcanía, vaya ironía! Tiranía hormonal que desborda los lúgubres manantiales y desolados cuerpos de verdad, te espero, no importa lo que me envuelva la soledad, poseída de un amor incierto es lo que estimo a llegar, con soles, con estrellas, con doncellas de miradas, de escritos, con lunas y aluviones, con aviones de no cobardía...con alegría esperaré ese día.