martes, 11 de octubre de 2011

Anhelos de amar...

Rapto tu imagen divina, para saber que estás con la luminosidad de los cuentos y radiantes diamantes de los soles con sabor a dulzura. Es una épica historia con victoria y banderas, con epítetos de locura que llenan la llanura de tu cielo, el velo de tus ojos que penetran el abismo de mi sonrisa, la tibieza de la risa que enjaula los pinceles del querer, la causa de tu mirada, la luna que vislumbra libertad a tu fuego, un juego que apacienta por minutos, que calma...solo calma. El sentimiento se hace eterno, las centinelas de la calle te dirigen a ese valle del amor, del control, con arcoiris y diademas de calor...de color. Un fluor de caricias que anteceden mi país de flora, que preceden la ironía de la armonía eficaz y dulce, una tenue brisa que se despoja de mis labios, una prisa que atormenta los brazos de deseos de poder y de autoridad, porque quererte es mi prioridad. Anhelos de quemar lo pasado de la vida, de cambiar las mentes dementes de sudor y pudor. Lo que quiero es el amor, puro, sincero, sencillo y sencible...Porqué no también sensato? Un rato a tu espalda de oro cielo, sábanas en el suelo, añoranzas pestilentes, propuestas incandecentes, maravillas y reinas, lo que brilla es una apuesta, mirarte es ver el ocaso de la tarde, la playa y sus mares, la arena y sus lunares. Tu vientre en mis hombros, recostada con asombro, con pasión, con lujuria, con canción y frágil furia, colinas y llantos, cortinas de espanto, retroceder jamás,  retorcer el pasado está demás. Háblame de tu sinceridad, de tu vida, esa que me convida la amistad hacia el amor, porque ya resuenan las campanas del amor...