lunes, 7 de noviembre de 2011

Pensamientos y secretos.

Simple y bella, eres una estrella mirando el horizonte con cara de luna y rayos de nubes. Subes a la espalda del fracaso que voltea por la impiedad de los labios indecentes, por la inseguridad de los arrullos desleales,  por los párpados como dados entre los huesos del alma. Silueta que posas frente a la mente demente y fugaz, soplos de ahogo despiertan y se duermen porque ya no estás. No sé que mas escribir.... es mi poesía número 100(cien), pero siento que a veces no me hago el bién. Respiro y escribo... Manantial de rosas adornan la llanura de tu cielo infinito, de tu imagen, de los soles, arcoiris penetrando el sentimiento desolado y atisbando relajo en los cuerpos que soñaron con arder de pasión. La lluvia del invierno, las flores, la seda de tu piel, la greda en los dedos, un vislumbrante credo. Estás presente, como alondra en los surcos de la mar que golpea el pecho de las rocas, la boca sedienta de placer, un ser que me espera y que no espero. ¿Por qué? La respuesta la tengo en una espina, con tinas de jabón y esperanzas, la balanza de los ojos,  de mis manos, de los pies. Alucina la incógnita respuesta a mis puertas, mi vida, mi presagio, la diva a quien sufragio, por lo que anhelo, por los méritos de la corona en favor de tus mirada cristalina, de tu pelo en los hombros, una vertiente a mis escombros. Cascadas que se bañan de hermosura, la faz de la luna en tu cara, escaras en los pensamientos, se secan las ilusiones, se mojan las decisiones con visiones en el brillo, no es un caudillo, es la hermosura a mis entrañas, pestañas de llanto con manto de agobio, inyecciones indecorozas, proyecciones venideras que posan la algarabía en mi expresión. No es una canción, no es melodía, no lo es, es una sinfonía de decretos y secretos en lo mas íntimo de mi corazón, donde se vive, donde se reina, donde convive el corazón con la bella naturaleza... Cómo amo mi vida!

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