miércoles, 1 de junio de 2011

Lo que espero.

Solemne visita a la cautividad de la flor que no marchita para el dolor sin dolor del amor. Una pasión que incita a la raíz de las vertientes culturales del abismo sin salida. Laureles de perfumes adornan con soles la diadema de los ojos brillantes, de la piel a miel, de los rostros estresados de sudor, no hay pudor que lo niegue, despliegue por tu rostro bello, enrostro lo perpicaz de las áuras dementes, cimiente que plantas orgullo vanidoso de tempestad, de gozo y libertad. Cascadas que caen sobre los hombros, como lluvía al océano, como estrellas a las montañas, como espionaje a las obscuridad, como en mi lecho tu verdad. Son ríos de pureza corriendo por el vergel de tus anhelos, llantos de alegría sollozan el estruendo de la voz sin compasión, pasión deslumbrante posa por delante, maestra de luceros, profesora de la inspiración restaurada, conspiración acumulada, una rosa, una amapola, un jardín, un jazmín. Carmín reposa en los labios de la dulzura, corriente que se acusa a la hermosura, valles de júbilos te llevan al olvido, recuerdo del presente, una fábula insolente, una vida, una dama, una risa a los vientos del oeste, una cama, sonrisa que viene del astro ausente. Majestuosa es la dádiva que me das, escribir es lo que me hace amar, prohibido hasta imaginar, te siento que legaste al altar, con tus cabellos hacia el mar, amar, desconocida, parecida al dolor del ayer, al calor de mi paz, al ardor de mi temblor, a los mntes, a las arboledas, paz que sonrojas las margaritas de los sauces, un cauce que me abre esperanzas, añoranzas para besarte, turbulencia del escape, no hay destapes, una llaga, diez dedos, para decirte lo que espero, secturora, apasionada, amante e ilusionada. Pura felicidad, fertilidad en los pensamientos, mucha facilidad, asombro, campanas, guitarras, maravillas y sonetos, no me meto por la villa de lo que no siento, pero es lo que espero...Vivir con mi sentimiento.

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