Mis ojos están cansados de no tenerte, de poseerte de vez en cuando, llanto de tristeza y alevosía enmiendan la salutación del mercado que dejaste descubierto e inhíbrido. Son mieles que cayeron de lo alto para implorarte que calmases la tempestad de tu prestancia a mi genialidad inconvicente de la palabra tuya. Son caucásicas las músicas que se oyen a lo lejos, espejos detrás de los oídos, sonetos de mi sinfonía que no explican el concebir de esta alegría que reposa en tus caderas, que suspira en un sentimiento y que descarga el torrente mas piadoso de la dulzura. Serpentinas y diademas adornan el encuentro mas tornasol y de maravilla, esa perpicaz e inandecente mirada que brilla con la sombra de tus largas y apasionadas pestañas, que extrañamente penetran en mi mente. Solapada te siento de una vez, caricias que te ven llover, estrellas que llueven al anochecer, porque estás en ese espacio, esperéndome con ansiedad mi definición decorolorida hacia la infidelidad de la felicidad. Mi pensamiento me ahoga, una pasión que me ahoga, la prisión de los árboles no testarudos me alientan a respirar. Cautivo parezco ser en tus membranas, porque dominas todas mis ganas, un inconsciente que aterriza para verme de pie, cascadas de humildad y locura subsanan el proceder de mi actuación frente a tu vida. Me hieres con solo reírte de tu vida, me suscitas entusiasmo al paladar mas dulce del alma que se goza con tu encanto de polen y girasoles. La primavera perdura por siempre en tu vida, los soles te irradian flores de armonía y colores, sabores a fresas densas, a frescura inherente a la vida, una silueta que me hace pensar en tí todo el tiempo, porque dejaste vestigios en lo mas profundo de mi pozo, con baldes de aguas cristalinas, radiantes opalinas de olor a pintura fresca, de amor a sinceridad plena, serena la noche que te espera, la mirada que traspasa mas allá de los sentidos, pues no das mas que latidos furiosos al contemplarte y no estás conmigo para besarte, porque reposas en tu lecho del olvido e inquietante, mas nunca me regalaste un papel incinerante para propagar tu hermosura, para exagerar con argumento tu bienvenida a la falacia de lo inexplicable, porque aún no estando contigo todo es pugnable...Te fuiste, fuiste, estás, pero no conmigo....

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