Cae la tarde en mis carne, una brisa acumulada toca mi corazón, despierto de tanto sol, de flor, de calor. Miro la ventana rodeada de luz majestuosa, una plegaria a mis tediosas lagunas visuales, carnales deseos de contemplarte, aconsejo que no me mates, porque te defraudarás con el silente de lo que vendrá, aseguro lo manifestado. Torrente que invade mi zona espacial, imagen luciérnaga me haces pensar, me llevas contigo, me dejas en tu altar. La vida te sonríe a causa de tí, lo asocias al callado rosal que está junto a mí, te beso a lo lejos, me llenas de azulejos, contentos de tanto nido de ilusión, la cúspide se acerca, terca no eres, estás detrás de mis líneas, las letras son para una pepa de mi centro tierno, de mi paja salvaje, de mi submundo imaginativo e imparcial colorido. Son bellos luceros que se atreven a contar, preciosos los dedos que te han de tocar, con pasión y dulzura, con eficiente locura, con las llagas solapadas, convirtiéndome en un esclavo de lo que ya soy, de un erudito, de un semillero de lo que está lejos. Poco a poco toco las puertas de tu habitación, camino a la diestra de tu invitación, al jardín de tus pétalos, al océano de tu presencia, a los mares de tu sentir. Me dices y ciñes de placer, eres un ser de multitud, banal es la tormenta que quizo postrarme, pero grandioso es el mensaje que me eleva hasta Marte, estoy persuadido, ido contigo, oído que te escucha, que te incita al canelo de lo vivir, excitante porvenir. Acidos comentarios vendrán por mi, mas vale la pena el escribir para tí, aunque estés con tus alas enredadas por tu ciudad, mi corazón ya es parte de la gran amistad que confuso imagino ofrecer para tí, pero quisiera dormirme contigo y felíz, sabiendo que estás, pero lejos de mí.Observación: Hay escritos que no son de mi autoridad, como también escritos sin editar. "Siempre seré aquél que ríe y que llora, que sostiene y mantiene lo que tiene".
martes, 5 de abril de 2011
A la de mis ojos...
Cae la tarde en mis carne, una brisa acumulada toca mi corazón, despierto de tanto sol, de flor, de calor. Miro la ventana rodeada de luz majestuosa, una plegaria a mis tediosas lagunas visuales, carnales deseos de contemplarte, aconsejo que no me mates, porque te defraudarás con el silente de lo que vendrá, aseguro lo manifestado. Torrente que invade mi zona espacial, imagen luciérnaga me haces pensar, me llevas contigo, me dejas en tu altar. La vida te sonríe a causa de tí, lo asocias al callado rosal que está junto a mí, te beso a lo lejos, me llenas de azulejos, contentos de tanto nido de ilusión, la cúspide se acerca, terca no eres, estás detrás de mis líneas, las letras son para una pepa de mi centro tierno, de mi paja salvaje, de mi submundo imaginativo e imparcial colorido. Son bellos luceros que se atreven a contar, preciosos los dedos que te han de tocar, con pasión y dulzura, con eficiente locura, con las llagas solapadas, convirtiéndome en un esclavo de lo que ya soy, de un erudito, de un semillero de lo que está lejos. Poco a poco toco las puertas de tu habitación, camino a la diestra de tu invitación, al jardín de tus pétalos, al océano de tu presencia, a los mares de tu sentir. Me dices y ciñes de placer, eres un ser de multitud, banal es la tormenta que quizo postrarme, pero grandioso es el mensaje que me eleva hasta Marte, estoy persuadido, ido contigo, oído que te escucha, que te incita al canelo de lo vivir, excitante porvenir. Acidos comentarios vendrán por mi, mas vale la pena el escribir para tí, aunque estés con tus alas enredadas por tu ciudad, mi corazón ya es parte de la gran amistad que confuso imagino ofrecer para tí, pero quisiera dormirme contigo y felíz, sabiendo que estás, pero lejos de mí.
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