Secos los ojos, vacío en el paladar, caricias que remotan la incompetencia del tejido que seda mi mano al deslizarla por tus carnes. Es cierto, estoy en un desierto, sediento, con hambre, con las lunas rotas, con las llagas quemadas, rebanadas de sentimientos que sollozan el pensamiento mas tránsfugo de la diversidad manantial. Un ojo que me cautiva con el dolor de mi alma, mucha calma para estos días, solías poseerme en estos momentos, tormento recuerdo lo que ya no es, tenue división de nuestros mares que ahogaron una larga pero fugaz pasión, fuego, nieve, pero reconozco mis errores, sabiendo que allí había fuego. Desolado en estos atrios de tenacidad cultural que me involucran a la empañada mano de la delicidad, no estás, qué hacer? sé que debo escapar, o salir sería mejor, calor en el corazón, la razón por encima de la verdad, crueldad que no sabe lo que anhela, canela de los labios que te extrañan como una mariposa a su polen, como la orilla al mar como el otoño a sus ojas como las campanas al viento, un sentimiento que me aprisiona, que me aburre, que me enluta, que me seduce. Las ventanas de la discordia desfilan delante de mis ojos, carpetas que añoran la templanza de aquellos días de gracia, desgracia por hoy, no sé si mañana, pero hay que remitir lo que siempre la angustia repara. Un amor que quizo, un fuego que me consumió, una ahorca que me desahogó, una silueta ante mi presencia, una duquesa en esta ausencia, una dama, una reina, una diadema de doncellas que te esperaban por enseñarles a ser lo que eras, una tierna y flamante, una dulce inquietante, una flauta, una armonía una gaita, una melodía, un sol, una estrella, un crucero de lámparas jazmín, un tornasol, un abanico de emociones, mi espera mi condena, mi señora, mi pasado, mi presente, mi torrente caudal, una espina para tragar, mi silencio, mi grito una serpiente con un sentido, con olor al amar, con la fragancia del caminar, una multitud de dulzura, una canción esperada, mi avistamiento a lo no evidente, una silla a mi descanso, una fidelidad a mi remanso, mi color, arcoiris, mi redención, mi alegría y mi dolor, mi locura infidelidad, mi dulce amargura siempre permanecerá...Observación: Hay escritos que no son de mi autoridad, como también escritos sin editar. "Siempre seré aquél que ríe y que llora, que sostiene y mantiene lo que tiene".
lunes, 21 de marzo de 2011
Dulce amargura del recuerdo.
Secos los ojos, vacío en el paladar, caricias que remotan la incompetencia del tejido que seda mi mano al deslizarla por tus carnes. Es cierto, estoy en un desierto, sediento, con hambre, con las lunas rotas, con las llagas quemadas, rebanadas de sentimientos que sollozan el pensamiento mas tránsfugo de la diversidad manantial. Un ojo que me cautiva con el dolor de mi alma, mucha calma para estos días, solías poseerme en estos momentos, tormento recuerdo lo que ya no es, tenue división de nuestros mares que ahogaron una larga pero fugaz pasión, fuego, nieve, pero reconozco mis errores, sabiendo que allí había fuego. Desolado en estos atrios de tenacidad cultural que me involucran a la empañada mano de la delicidad, no estás, qué hacer? sé que debo escapar, o salir sería mejor, calor en el corazón, la razón por encima de la verdad, crueldad que no sabe lo que anhela, canela de los labios que te extrañan como una mariposa a su polen, como la orilla al mar como el otoño a sus ojas como las campanas al viento, un sentimiento que me aprisiona, que me aburre, que me enluta, que me seduce. Las ventanas de la discordia desfilan delante de mis ojos, carpetas que añoran la templanza de aquellos días de gracia, desgracia por hoy, no sé si mañana, pero hay que remitir lo que siempre la angustia repara. Un amor que quizo, un fuego que me consumió, una ahorca que me desahogó, una silueta ante mi presencia, una duquesa en esta ausencia, una dama, una reina, una diadema de doncellas que te esperaban por enseñarles a ser lo que eras, una tierna y flamante, una dulce inquietante, una flauta, una armonía una gaita, una melodía, un sol, una estrella, un crucero de lámparas jazmín, un tornasol, un abanico de emociones, mi espera mi condena, mi señora, mi pasado, mi presente, mi torrente caudal, una espina para tragar, mi silencio, mi grito una serpiente con un sentido, con olor al amar, con la fragancia del caminar, una multitud de dulzura, una canción esperada, mi avistamiento a lo no evidente, una silla a mi descanso, una fidelidad a mi remanso, mi color, arcoiris, mi redención, mi alegría y mi dolor, mi locura infidelidad, mi dulce amargura siempre permanecerá...
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