Mares verdes, sombras gigantes, alteza decorada, una mirada que aprisiona un encanto que me da canto. Sangre en mis uñas, error va de los dedos, enciérrame con un punzante y clávame tu veneno en mis poros. Recorre el sudor de mi cuerpo, aspira a sentir lo que siento, rechaza la humedad que entrega el vacío sin tí...sin mí. Una esperanza del mañana vemos hoy. Tus lanzas con pudor agonizan mi armonía, el temor de la tiranía nos hace vencedores de nuestros alrededores. Inalcanzable pareciera que estás, pero en mis manos te tengo y estás, pues este silente tesoro, lo invade en esta desierta calle de oro. Tus pestañas flamean con llanto, las entrañas regodean cono vil santo. Las pupilas dilatadas, las ardientes lenguas afiladas, testigos hermosos de esta congregación de amor. Vestigios sigilosos, raudales caudalosos, una vida por delante, un sentimiento a mi amante. Imponente me sirvo tu plegaria, tu sed que me acompaña, las hierbas deslizadas, jardines contagiados y un mundo envidioso, porque el amor ha triunfado...

No hay comentarios:
Publicar un comentario