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viernes, 13 de enero de 2012

Victoria y color

Cercana tan lejana, corriente de la eficacia, vertientes que corren por mis venas, que dan color y vida, la cohibida que no acepta tratos con espinos, atino a respirar lo que tu boca grita, tiritan los cielos cuando te veo, los poros se tapan de densidad manantial, la música ligera mis pasos, me quedo con tus aros de ilusión, la espalda que desea  la belleza, simpleza de lo eterno, las rutas del invierno, planetas que confunden la gracia y la calma, estírame la paciencia que aprieta el corazón, ese fuego que quema por reconocernos, correcta la calle que siembra el escombro del pasado, duerme la doncella de lo que viene, me conviene el quiebre de tu paciencia, la ciencia del sol y sus rayos, te apuntan al tiempo ciego, el pliego de los dedos, refriego tu pelo al viento, la brisa que descubre la hermosura de tus cabellos, bellos los ojos que penetran la mirada tímida y solaz. El vaivén de tus pétalos recorren el jardín de esta relación que disfruta de pensamientos, sentimientos que agobian el seductor brazo del abrazo, lunas que aparecen cuando apareces, calculador día, tenue luz a mis prados, horizontes con flores y laureles, montes con jazmines y claveles, fundo de recipiente y alborada, los frutos de tu lengua afilada, que corta los besos que no se dan, que esperan, sombríos, con ríos de placer, deber de la virtud, multitud que apacienta la silla del norte, desborde de miel en la piel, cristal que obedece a la infinidad, magistral los delineados toques de hermosura, preciosos los pasos a mi ventana, el olvido, las estrellas, destellan locura al pensarte, seducirte es no pensarlo, tenerte es la meta, cometas que infunden ternura, difunden llanuras y valles, calles con entusiasmo, racimos de aires que golpean la sed de tenerte, poseerte, quererte, adularte para amarte. Los cables y la tierra se ensañan, truenos que no empañan la bendición de escribir, bemoles a mis oídos, la ilusión que se acerca, la lejanía que se va, las cortinas que se abren para verte, nubes inexistentes, existes, sola y sin nadie, te cubre la naturaleza, sangre que recorre en un cuerpo, daños que evitan desengaños, años que han esperado, crepúsculo que adormece, que enternece, que duele, que hiere, que lastima con dulce sinfonía, la agonía del ayer, ya no existe, todo es hoy, el vientre de tu ombligo, lo digo porque estás, en mi sueño, soy el dueño de este amor, de esta historia y su calor... Victoria y color.

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