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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Mujer eterna.

Creando la solución a mi adicción...me encuentro desolado de la tempestad, acústica mañana, deslumbrante sol que desborda mi ventana, la seda que me aprietas, que goza y estira, la pierna glamorosa que entierna y suspira. Dejarte serí una tortura, porque mi cordura ha estado contigo durante esta fugaz locura, una silla, una puerta, eres pilla desierta. Mírame a mis ojos, te reflejo mi sinceridad, póstrate ante los redimidos cuadros de la soledad. Ferviente y ardiente te vistes de amapolas, te adornas con diademas de arcoiris, la iris de tu párpado, la miel de tus labios que se comen el bocado de la piel....Es una aventura que hospedará paisajes naturales, fluirán campestres flores para dormirnos, para que reposes, para que me acoses y bueno... Mirada hacia el rumbo sin rumbo, hacia el océano de la verdad, a mi consejo, a nuestra lealtad. Lo que sientes es tan hábil como una ardilla, tan frágil como una alondra, tan sencilla como la paloma. Aves que renuevan mi respirar, cierro mis ojos y comienzo a contemplar, una imagen, dos caras, un besos, dos lenguas, un espíritu, un amor, un ardor. Una causa me encausa al abismo de las entrañas, sigilosas pestañas del presente que atesoran lo viviente, te anhelo, suspiro el canelo del papiro influyente. Te escribo para quererte, una melodía que no lleve melancolía, porque me has restaurado de la dicotomía, piensa, quiere, abundancia que no hiere, eres fiel, sempiterna, mi mujer eterna.

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