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viernes, 25 de febrero de 2011

Mujer bendita...

Un abismo de esperanzas y letras inspiran mi añoranza para despertar en la mañana y atesorar lo que siente mi deseo implacable de sentirte diariamente. Esa luz bendita que me lleva a mundos inconfesables, incomparable tu amor, calor que desnuda toda piedad de dulzura, estructura que calza con tu figura, ninguna como tú. La soledad es testigo de mi firmamento hacia tu escuálida opresión a la rendición de los placeres mas eternos y deseados por nuestra locuaz aventura. Extenuas de vida la exhuberante almohada de tus pechos, escoltas con diademas las escorias de la plena y abierta ventana hacia tu seducción. Eres una puerta abierta a mis ojos, una vestimenta a lo que no tengo, eres mi flor, la roca que provoca roces de extravagancia, de tu fragancia a hierba de campo, a polen de rosa a miel de la piel. Exquisitas manos deslizan mi cuerpo al sentirte, una desenfrenada e infinita pasión rodeo mis instintos, bajos instintos, altos... no se compara con nada. Es una extrovertida comedia de latidos, frescura de sentidos, alicaída te posas, como si fueses una diosa, pero en realidad eres una rosa. La templanza de mi cansancio no se hace evidente, porque eres y luego existes para mi vida. Eres la melancolía que sana con alevosía mi placer, seduces la atención atónita de mi presencia, contigo es mas real, todo es irreverente, eres como la brisa a mis labios, cono las olas al mar como tus ojos en mis ojos, como las hojas que bailan a la arboleda, un surco de flagelos que existen para calentar los pensamientos y para enaltecer lo que siento. Tu vida es una bendicion para mí, tu risa de mujer vigorosa me llama a trabajar con imaginación, porque todo lo das, todo lo entregas, porque sin tí nada tengo, nada soy. Mujer de mis pies, besos benditos...bendita presencia en mi ser...

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