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jueves, 10 de febrero de 2011

Eterna soledad.


La poesía estira sus piernas, como el arrullo en la vereda, como las serpientes en la colina, como alcántaras de la divina. Implacable es lo que veo, indeciso lo que espero, tristeza introvertida que margina el pensamiento temeroso. Una frazada que disfraza lo puramente bello. Hoy no existen ansias para ganar el respeto de lo no claro, eres una flor que agudiza mis latidos, un témpano de calor que quema con su hielo, una brasa que moja con u fuego...No se entiende verdad.... Está muy claro para mí. El sol marchita las sendas mas gloriosas en mi vida, la soledad es mi dulce y fiel compañía de la egolatría mas bella. Mi musa de serrite, mis cálidos labios se secan...cartas, hojas, árboles no se mueven por estar conmigo, no así contigo. Me aullento en esta tempestad, me acorrala la eterna y pasajera soledad,, no estás, ¿por qué? Eres mi fuente de energía, mi mies a mis pies, mi gozo y mi anhelo, mi esbozo y mi consuelo. Dulce consuelo mío que corrompe mi felicidad, a¿donde va tu mirada cuando deja de penetrar? Porqué es tan agónico este sentir?
Una duda atesora mi vivir. Eres pasión, eres fuego en mi locura, eres el alma de esta dulzura, la calma de mi tormenta, el sobrio asoleado, el místico colado, el cólera de la magistarlidad, la sensación mas pertinente, la vocación mas psiquica, la instrucción del arte bendito, la guarida de las reservas, la obscuridad de lo obsceno, la claridad de lo que siento. Convivo contigo, mientras se pueda, porque aunque sea eterna, nada asegura que sea taciturna la llegada del risueño, mi agobiada de ensueño, mi compañía de este sueño...Estoy con alguien, pero en esta relación no hay cabida para Mí y para Tí.  Te reencontraré mañana, porque hoy sólo hay una en mi vida...dulce soledad?

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