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martes, 14 de noviembre de 2017

Quiéreme

Lo mejor de la vida es que te sorprende gratamente con la gente que vehemente te vislumbra con la alumbra de sus pétalos. Cuando nace la primavera, calaveras de pantanos se esparcen en el invierno crudo que rudo y audaz se esfuman de repente y falaz. Existes? Si, ya lo entiendo. Eres, estás y perpetúas tu hermosura escondida en una caleta que recolecta amor y paz, ardor faz. Los recuerdos de aquel día se hacen inolvidables como aquel camisón, muy holgado y transparente que hacia trabajar mi imaginación. Era un sueño? Lo sé. Pero despierto y abro los párpados más finos y estampados de riquezas sorprendentes al mirarte y contemplarte en esta absurda desolación. Bella como la tarde de aquel viernes con azules y verdes, con aire y con placeres, con colores abismantes, con olores descolorantes. Eres una musa que usa los ríos de su pelo para disfrutarla como el sol en la mañana, como la luna y su manada, sus estrellas, ay! Cuál de todas mas bellas. Gracias a la vida por ponerte en mi camino, pues recorro tus dominios de persona, que ilusiona y perdona. Eres la magia que encandece mis luceros, que convida a cruceros de esperanza y algarabia, de añoranza y alevosías. Eres un mar con muchas olas que mojan la cautividad de este pensante que te hablaba denante porque te extraña, porque lo mimas y te extraña como las entradas con sus pestañas. Eres dulce como nadie, mujer de un solo sentido, sólido está el pecho de este escritor, porque no tiene de tu amor. Te invito a pasear por las nubes pero en la tierra, con virtudes más no en la guerra, porque eras jazmín de este jardín que solo te desea con un sin fin. Quiéreme...