Serena te recuerdo, intempestiva y cautiva, amargura de tu vida y hambrienta de ser libertada por el amor que te invoca a mi boca, por la soledad que empañas, por la sed de la fresa recien cortada, del tabaco consumido por los labios del viento que nos mueve hacia el límite del horizonte manantial. Una cosa es que te atrevas a mirarme con suciedad de limpieza, con altitud de tu latitud, con calor y frío, pero sé que añoras mi templanza, la caridad, la concupiscencia de la carne, la bendición de mis brazos, de los lazos de interés por quererte, por tenerte. Fiebre de la noche mas íntima contigo, dulce y felíz de acostarme contigo, de poseerte, de adorarte, de envidiarte ese arte de candidez, de llenarme, de color, de dar y recibir, de juntarno junto a aquel arrullo de luces que adornan la infiel y perpetua miel de esta vida. Serena de nuevo apareces porque de mis labios no has huído, mas estás en el ausente de mi experiencia, estás evidente para la convivencia, mas me falta ese cabello color de día, simpleza de la cotidianidad, verdadera belleza del edén, paraíso con esquema de alfabetización, figura imborrable, ojos que indirectan los míos, rectitud de las amapolas, las flores y sus pétalos, laguna y sus sauces, soles y sus rayos, me calla cuando te nombro, mi hombro te recoge, me escoges para ser tuyo, orgullo que ansiaba, danzaba antes de pensarte, sentarte al paralelo de mi sonrisa, brisa que une los corazones, canciones para vivirlas, sentirlas y acorralada, una mermelada a mi gusto, un gusto el que suenen campanas y sonetos, prometo serte capaz, capataz del amor que no conoce de errores, clamores que me llevan hacia abrojos, porque voy directo a tus ojos, para endulzarme con el pestilente de la adoración, para servirte, para consumirte y besarte, para observarte, para quererte y contemplarte...Observación: Hay escritos que no son de mi autoridad, como también escritos sin editar. "Siempre seré aquél que ríe y que llora, que sostiene y mantiene lo que tiene".
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lunes, 4 de abril de 2011
De nuevo Tú.
Serena te recuerdo, intempestiva y cautiva, amargura de tu vida y hambrienta de ser libertada por el amor que te invoca a mi boca, por la soledad que empañas, por la sed de la fresa recien cortada, del tabaco consumido por los labios del viento que nos mueve hacia el límite del horizonte manantial. Una cosa es que te atrevas a mirarme con suciedad de limpieza, con altitud de tu latitud, con calor y frío, pero sé que añoras mi templanza, la caridad, la concupiscencia de la carne, la bendición de mis brazos, de los lazos de interés por quererte, por tenerte. Fiebre de la noche mas íntima contigo, dulce y felíz de acostarme contigo, de poseerte, de adorarte, de envidiarte ese arte de candidez, de llenarme, de color, de dar y recibir, de juntarno junto a aquel arrullo de luces que adornan la infiel y perpetua miel de esta vida. Serena de nuevo apareces porque de mis labios no has huído, mas estás en el ausente de mi experiencia, estás evidente para la convivencia, mas me falta ese cabello color de día, simpleza de la cotidianidad, verdadera belleza del edén, paraíso con esquema de alfabetización, figura imborrable, ojos que indirectan los míos, rectitud de las amapolas, las flores y sus pétalos, laguna y sus sauces, soles y sus rayos, me calla cuando te nombro, mi hombro te recoge, me escoges para ser tuyo, orgullo que ansiaba, danzaba antes de pensarte, sentarte al paralelo de mi sonrisa, brisa que une los corazones, canciones para vivirlas, sentirlas y acorralada, una mermelada a mi gusto, un gusto el que suenen campanas y sonetos, prometo serte capaz, capataz del amor que no conoce de errores, clamores que me llevan hacia abrojos, porque voy directo a tus ojos, para endulzarme con el pestilente de la adoración, para servirte, para consumirte y besarte, para observarte, para quererte y contemplarte...