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martes, 22 de febrero de 2011

Reina

Cuando sientes un agobio por lo inadecuado, respira.... Luz tenue que embalsa con rumbo fijo, un norte de la pura y cautiva belleza, atisbando y contemplando lo necesario para navegar por tus mares tan hondos y paradisíacos. Me estiro al pensarte, me relajo al anhelarte, una caucásica viña de amor asincera la felicidad del corazón. Una bonita escultura con sentimientos, puros sentimientos. Una dictadura de amor para este lector de tu silueta. Percibo las ondas de tu rostro, como la copia fiel de la ruta hacia tus ojos. Una diadema de flores para adorarte y adornar tu sinceridad, pluralidad al consentir mi convenir. Una llave a mi inconciencia para abrirte, para desnudarte, para amarte... Déjame entrar en esta isla desierta, pues llevo una brújula que todo despierta, todo, Brisa marina que moja mis labios, que seca mi boca con la llanura incipente de tus aguas,  dulce cristalina, que embellece lo que miro, que aprisiona mi desorden, que detiene el crespón de la fugaz luna invasiva, un manantial a mis pies para recordar lo que veo, lo que poseo y lo que admiro. Ilusión convertida en pasión, un ave que vuela hasta mi canción. Amante pura de la simple rutina, del viaje por tus poros en mis retinas, de los sentidos sin sentido, de lo explicable implacable, del temor al amor...